El oído de los dioses

Por Denisse Vega Farfán*

Una visita alejandrina
(Kavafis)

I.

Sobre la cama has dejado doblada la ropa
con la que consumaste la ordinaria labor del día.
Desnudo te asomas al espejo y no eres tú
sino otro el que te observa.
Eres un ave enorme con las alas mohínas, cansadas,
el pecho encrestado, incandescente, como un pilar pompeyano
resistido a la extinción.
Los jóvenes dioses nos han abandonado
con su escudilla de zafiros y su garbo lento.
Hombres corrientes somos ahora
anocheciendo en los despachos
deseando los oficios nobles del mar.

II.

Vine con mis antiguos aparejos
a visitarte a tu casa en Alejandría.
Un museo en Sharm-el-Sheikh.  Diez libras egipcias.
Pocos griegos hay ahora, y los jóvenes
de grandes ojos de topacio como te gustaban
confundían tu nombre.
Un retrato en saco y corbata te ocultaba bien
de los ojos del almuédano.
De Ammonis y Endimión nadie sabía nada.
No estaba la moldura de sus cuerpos en tu cama de latón,
y la mesa, donde los inmortalizaste en un libamen impoluto,
rugía contenida en la luz oscura.

III.

Vámonos pues donde la noche es una ciudad absoluta
y no amanece, y son misales las más tristes leoneras,
que ahí descienden los huidos dioses de jade
para enseñarnos su secreto hablar de oropéndola.
Sentémonos con ellos como hombres comunes
compartiendo el crimen y la misma pipa de agua.
Dejemos que se ciernan sobre nuestros lánguidos cuerpos
y hagan fulgurar el relicario que, ignorado, palpita a oscuras.
Que brille en nuestros ojos la obsidiana
y nuestra lengua sea pasto de augures.
Nada ha existido jamás sino hasta este instante,
en el que preguntamos por nosotros y nos responden,
desde su ya clara inmensidad, todas las cosas.

Noche en Lisboa
(Pessoa)

Cuando el día se cierra
navaja de afeitar
él sale de sus trajes
como de los siglos
es el primer hombre que pisa con inocencia el mundo
desnudo va entre las calles
traslúcido animal devuelto del intestino
de un paralelo curso
escritura huida de todos los andamios
en las esquinas solitarias
en los hospicios durmientes de gente civilizada
se reconoce
él que ya no es él
silueta bordaba por inobservados astros 
aire de los vasos vacíos
ningún nombre por el cual llamarlo a la distancia
confundido ya con el sereno bullicio de una ola
que no anuncia ni amenaza
sacudiendo el liquen de una enorme piedra
el relente de inmortalidad
la farsa de los días
es suyo entonces el lenguaje anterior
al nombramiento de las cosas
sobre el que apenas han logrado alzarse los hombres
con sus pequeñas ansias
el lenguaje que a la mañana seguirá oculto de ellos
consumiéndoles el corazón.

Fotografías de George Trakl

Solo tenía un año más que yo cuando murió
y ya sabía el lenguaje de lo que cruje encendido y lento a oscuras.
Sostengo una foto suya de niño
sombrero bombín abrigo grisáceo
el rostro quedo educadamente negándose a la cámara
ojos felinos finísimos labios que se resisten a confesar
labios que no saben nada de infantiles cánticos
como frente protegida de excesos solares y sonrisas fáciles
orejas de duende hábil y soledoso en las honduras del bosque.
Una vela en la esquina inferior derecha
cierra el encuadre con una llama ciega e inmóvil
semejante al oído de los dioses.
Aquí tengo otra con su traje de oficial
probablemente poco antes de su muerte barbitúrica.
El hombre sigue mirando ligeramente de costado
rehusado a fijarse en quien pretende sujetar su secreta euforia.
La mano derecha en el bolsillo del pantalón
intentando una postura clásica de frescura y serenidad
la otra vagamente asida al mango de una espada
como justificando la sensación de mirlo en minúsculos follajes.
Los ojos menos felinos temerosamente rapaces
son los de un azor en la medianoche
buscando inútilmente al culpable que se llevó
al pequeño Georg a las hogueras.
La boca perfectamente sellada corazón de avellana
la frente ya de poblaciones divinas e insondables
a punto de estallar.

*Denisse Vega Farfán (Trujillo, Perú, 1986). Autora de los poemarios Una morada tras los reinos (Centro Cultural de España & Lustraeditores, Premio Poesía Joven del Perú, 2008),  El primer asombro (Animal de Invierno & Paracaídas Editores, 2014), y de la plaquette Hippocampus (La Propia Cartonera, Uruguay, 2010). Ha publicado en otras lenguas: Une demeure après les règnes (Paracaídas Editores, Festival International de la Poésie Trois-Rivières, 2013). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, chino, italiano y alemán. Su poesía se encuentra compilada en numerosas antologías como “Poetas peruanas de antología” (Mascapaycha Editores, 2009), “En tierras del cóndor” (Taller de edición Rocca, Colombia, 2014), “Mirando sobre el heno. Muestra de poesía peruana reciente.” (Vallejo & Company, Perú, 2014), “Ladder made up of staircases of time” (China, 2013), “Transfronterizas. 38 poetas latinoamericanas” (UNAM, 2016), entre otros. Ha participado en diversos acontecimientos culturales en Perú y el extranjero.

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