El salón: Mi muchacho de Fernando Acosta

Pintura al óleo: en un recipiente con pigmento se agrega aceite de linaza, antes oxidado durante seis meses dejándolo expuesto al sol. Se baten estos ingredientes hasta que quede una pasta gruesa. Luego se agrega un satinador hecho con cera de abejas en disolución de uno a ocho con trementina al baño maría que cuando se enfría queda como pomada. Se revuelve todo lo anterior y da el óleo. (Fernando Acosta)

El niño Jesús de Atocha – Fernando Acosta

Sus rostros son frontales como los de Dios Todo Poderoso en el Pantocrátor bizantino, frontales porque “la vida viene de frente” dice el artista. Sus miradas son como las del hombre en el paleocristiano y en los murales pompeyanos. Tienen los 5 sentidos: vista, olfato, oído, gusto y el tacto desde la piel. Los motivos geométricos hablan de la integridad en la mente humana, de la abstracción hecha composición armónica en los vestidos y dibujos primitivos. El triángulo en la nariz, el círculo en los ojos. La circularidad es movimiento en el hombre de Vitrubio y toda la naturaleza del mundo puede ser abstraída en formas geométricas dice Cézanne.

Sus rosas son color y mancha. En la literatura es El Nombre de la Rosa, en la monástica y el santoral es la advocación a la Rosa Mística. Es símbolo en Los Rosa Cruces. Oscar Wilde consagra el amor de un ruiseñor a una rosa con un pinchazo de su espina y en El Alma del Hombre Bajo el Socialismo la usa para diferenciar la individualidad del individualismo: “Una rosa roja en el jardín es individualidad pero pretender que todas las flores del jardín sean rosas rojas es individualismo”. La rosa ha sido estudiada como elemento y referida para hablar del orden social por la armonía de sus pétalos. Los dichos populares dicen “te veo como una rosa” y en el nombre de mujer se hace cuerpo. Gertrude Stein la escribe en su libro de principio a fin: “Una rosa es una rosa, es una rosa, es una rosa, es una rosa.” Contando la figura en el tiempo. El tiempo es importante en la rosa, es infinito de principio a fin.

Los pájaros son color y mancha, símbolo de libertad. En los barrios populares se dice: “Eavemaría, ya cogió vuelo”. El vuelo está asociado a la independencia. La gente cambia de sitio cuando vuela, está en la emigración de los pájaros, en el ave fénix, en la paloma de la paz. Es el augurio de una paloma que trae el ramo de olivo. La promesa de una nueva tierra en la que puede crecer vida.“Cuando pinto trabajo siempre en función de la libertad” dice el artista. Las alas tienen vuelo y en Persia el trono en forma de pavo real es la belleza. Las aves, las plumas y las alas son libertad. Leonardo buscaba el vuelo diseñando los primeros aviones e Ícaro voló directo al sol.

Preparación de la tela.

Imprimación al temple: A un huevo se le retira la cáscara de su punta. Clara y yema se vierten en un recipiente. Al huevo coco, se le hecha esa cantidad de aceite de linaza y se vierte también. Se baten aceite y huevo quedando una emulsión. En ese estado recibe el pigmento en polvo blanco, se revuelve hasta que quede una pasta. Luego se agrega agua en cantidad, según el espesor deseado para poner en la tela y… (Fernando Acosta)

Queda la tela blanca, la tela vacía.

En pintura, el blanco es vacío y en el mundo, luz. En un principio todo era blanco. Aquí la tela vacía es principio y fin.

Kandinsky dice: “en apariencia vacía, guardando silencio pero llena de tensiones, con mil voces bajas, llena de espera… en apariencia ‘bastándose a sí misma’ como el destino ya vivido. ‘libre’, que evita, que cede… en apariencia ‘indeterminada’, como el destino que nos espera”.

Mi muchacho

Brayan, Alex, Jhonantan y Esneider son coronados de flores. En Medellín del 84 al 94 hubo 62.000 muertos. Hombres entre los 13 y 24 años cuya única opción fue la muerte.

Las condiciones sociales eran desempleo, falta de salud, vivienda y educación.

Fernando González en toda su obra dice que un pueblo sin educación es un pueblo muerto y, en La República de Platón, Sócrates describe al ciudadano griego como el que es formado en el deporte y el arte.

Tres momentos son importantes para el clima de la obra:

Príamo pide el cuerpo de su hijo Héctor a Aquiles luego de asesinado.

La Madre María ve el cuerpo de su hijo crucificado.

La mamá de Pablo Escobar dice: “Mi muchacho, mataron a mi muchacho”.

Explica el artista:

“Es la mamá que siente a Mi Muchacho, entonces esto que ves es la soledad y la desolación más que la soledad.

Cuando mataron a Pablo Escobar, -que en paz descanse-, incluso yo estaba en el taller, en este sitio en el que estamos y de aquí a la casa de Pablo Escobar, donde lo mataron -Esto es una Alameda, un vacío- yo sentía un tableteo, como una lata que se mece y era la balacera. Bueno, luego la noticia, todo. Me impactó de todo el asunto cuando la señora llega y dice: ‘mi muchacho, mataron a mi muchacho’. Nadie imagina que Pablo Escobar pudo haber sido el muchacho de la mamá”.

Y Continúa diciendo: “La guerra siempre es inútil. Dios hizo El Paraíso y lo encomendó al hombre. De Este quedan los atardeceres, las noches, el agua, las quebradas, los paisajes. Eso es obra de Dios; del hombre, la destrucción y guerra…

Cuando el hombre vuelva a respetar la vida, vuelve El Paraíso; la vida en todos los seres vivos, en animales, hombres, plantas, en todo lo que tenga vida, en todo lo que sea fuerza viva”.

El arte religioso que llega a América con las Órdenes Mendicantes, franciscanos, Dominicos y jesuitas viste todo su santoral con el oro, atiborrando las iglesias y dando origen al arte colonial en México, Ecuador y Perú. De los rituales llega “La señal de la cruz”, advirtiendo que somos tierra, que de ella nacemos y nos alimentamos para crecer. Que somos tierra convertida en sangre y a ella volvemos; que somos proceso de tierra.

Mi muchacho es el polvo que vuelve a la tierra de manera apresurada, como la cosecha antes de tiempo, antes del fruto maduro.

La obra muestra la muerte de alguien joven, tal como en Grecia y Roma, solo que en Medellín.

En la guerra de Troya, los amigos de Patroclo eran coronados de flores. Mi Muchacho es un homenaje a la vida joven, por eso es coronada de flores.

El esgrafiado, lenguaje resultante de quitar materia de una superficie para que aparezca la imagen, fue usado por las tribus africanas primitivas, en las vasijas griegas y en el período negro de Picasso.

Aquí, al retirar con un punzón, del óleo aparece Mi Muchacho y el llanto de la madre sobre el hijo de una sociedad que fabrica de todo, incluso la muerte.

Galería (Hacer clic para ver las imágenes completas)

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