Caer en “La Trampa”. Apología a Los Insectos, grupo de rock extinto de Medellín

Por Edwin Villa.

Aparentemente, no existe relación alguna entre “La Metamorfosis” y el disco Grabaciones Mutantes, ni haya nada en común entre Kafka y Los Insectos y mucho menos entre Gregorio Samsa y el protagonista de La Trampa, pero tanto Kafka y sus obras como Los insectos y sus canciones lograron provocar dos metamorfosis que fueron fundamentales en diferentes épocas de mi vida; quizás, sea eso lo único que tengan en común. Con la lectura de La Metamorfosis y de otras obras de Kafka me convertí en un monstruo devorador de literatura ,y con la música de Grabaciones Mutantes en una especie de “zombi dormido”. La Metamorfosis llegó cuando aún era un adolescente y no tenía claro qué quería hacer con mi vida; aunque ya había leído a grandes autores como Julio Verne, Charles Dickens e ,incluso, Rafael Pombo, fue Kafka quien logró contagiarme y hacer que la literatura marcara el derrotero de mi vida. Luego, en mi adultez, justo cuando la inspiración comenzó a nublarse llegó La Trampa y todas las letras fuertes, profundas e irreverentes de Los Insectos para modificarme de nuevo. Antes de la modificación, las crisis depresivas y ansiosas cortaban el flujo de mi inspiración, pero luego de que mi mente fuera alterada, son tales crisis las fuentes de la misma. En síntesis, Kafka me volvió un lector apasionado y Los Insectos me convirtieron en un escribidor adictivamente depresivo.

No puedo prometerle a nadie que sus males se disiparán tan solo por escuchar a Los Insectos, no obstante, sí puedo asegurarles que al menos tendrán un alivio momentáneo: sus letras son un mantra, un escudo protector, un salvavidas contra el suicidio. Por eso, para mí es importante que toda persona que guste de la buena música (si nos atenemos estrictamente a los principios básicos de lo que debe ser buena música; a saber: ritmo, melodía y armonía) debe escuchar esta banda. Habré de advertirles, eso sí, que tal vez al principio no les parezca buena música y aturda sus oídos, sin embargo, si repiten el ejercicio varias veces, su oído se irá acostumbrando y poco a poco podrán experimentar algún cambio en su psiquis. Debo ser honesto, la primera vez que escuché Los Insectos por allá en el año 2005, en una emisora de rock de Medellín, cuando aún era adolescente y acababan de sacar su primer álbum discográfico esa sensación de cambio tardó en llegar. Así que no me sorprendería si lo mismo sucede con ustedes; podrán tardarse varios días, semanas, meses e incluso años. En mi caso, tardó trece años en llegar, no fue sino hasta principios del año pasado cuando una amiga mía me pidió que escuchara atentamente La Trampa, pues según ella, le hacía cambiar la percepción de la realidad, entonces la escuché una, dos, tres, muchas veces, hasta que por fin, el virus pudo implantarse en mi ser, experimenté cambios en mi psiquis y, finalmente, me transformé en el extraño ser que ahora soy.

Poca información pude extraer de esta banda en la red, poca información que me permitiera comprender el porqué de mi estado, cómo pudo su música convertir la depresión en fuente de inspiración, cómo aún sigue cambiando mi conciencia, mi percepción de la realidad cuando la escucho. Tal vez la definición que más se aproxima a ese estado que recorre indiferente los senderos de la depresión, la inspiración y la creación, sea la siguiente: “Su rock es un viaje a través de guitarras impecables, estructuras sencillas a la vez que experimentales y una voz hija del punk que decide jugársela por melodías directas y sin amaneramientos. Sus letras, en las que se alternan el amor y el odio por la ciudad, las mujeres y la rutina, son pequeños combates poéticos con las armas del nihilismo, la rabia y la ternura” (https://www.last.fm/es/music/Los+Insectos/+wiki). Aunque esta definición de su música es la que más se aproxima a narrar con verosimilitud lo que siento al escucharlos, no especifica el porqué del “viaje”. Los orígenes de la banda –un tanto inciertos–, mucho menos que lo explican. Se sabe que algunos de sus integrantes antes de conformar Los Insectos, pertenecieron a otras bandas de los 90´s como Los Árboles (información extraída de varios canales de Youtube) o Suburbia (http://enciclorockentuidioma.blogspot.com/2009/04/los-insectos-colombia.html); participaron en el Altavoz del año 2005 y en ese mismo año grabaron con la discográfica Epidemia Records su primer y único álbum Grabaciones Mutantes,  y a pesar de que no lograron clasificar a las finales del festival, provocaron un impacto inmediato en la generación rockera medellinense de esa época “principalmente en la población joven”; luego de su éxito, desaparecieron por completo de la escena musical. Debido a su prematura extinción, hacer un análisis de su trayectoria y tratar de hallar en ella una respuesta, sería una tarea infructuosa; únicamente, queda una opción fiable: las letras de sus canciones, en ellas debería estar la solución a mi inquietud. Sin la pretensión de hacer una hermenéutica o semiótica musical, simplemente con el deseo de aproximarme a la causa de mi condición y de exhortar a los pocos lectores que se interesen por leer este artículo para que escuchen sus canciones y experimenten ese estado único que logran producir, dejaré apartes de las letras de las canciones que más me impactaron y trataré así de finiquitar ambos objetivos.

Comencemos entonces por La Trampa, mi primer contacto musical con la banda en el 2005, reencuentro que se dio nuevamente en el 2018 con esta misma canción:

Como te lo digo, andaba deprimido

a veces camino como un zombi dormido

para donde yo miro todo está podrido,

para donde yo miro no tiene sentido.

Y vuelvo y te lo digo, andaba deprimido

a veces camino como un zombi dormido,

qué mierda caminar esta puta ciudad,

muerta de matar esta puta ciudad.

Zombis y muertos se acaba tu tiempo(x3)

zombis y muertos tu tiempo se acaba.

Habrá que ponerse en contexto para entender esta letra: la banda surge en Medellín a principios de siglo en medio de una ciudad llena de violencia, caos, decadencia y crisis social. Esta situación que afectó a toda la población se transmite al protagonista –que podía ser cualquier habitante de la ciudad-, el cual padece de un fuerte estado depresivo que lo lleva a convertirse en un “zombi dormido”. En la segunda estrofa se describe lo siguiente: “Para donde yo miro todo está podrido, para donde yo miro no tiene sentido”. Tal descripción evidencia la degeneración de una ciudad llena de sangre, podredumbre e incertidumbre; una necrópolis que poco o nada tenía para ofrecerles a sus ciudadanos. Hecho que sin dudas, agravaba la condición depresiva del sujeto, tal como se infiere al escuchar plenamente la canción.  Al principio, no fue necesario analizar ni entender el contexto para identificarme con la canción: la experiencia causó un efecto inmediato. Fue extraño sentir que avivara mi depresión y al mismo tiempo la tranquilizara gracias a ese efecto de resignación que produce. Fue fácil caer en La Trampa como un vil insecto y querer seguir escuchando más de la agrupación. Así que continúe investigando acerca de ellos y por azar, recalé en Mala seña; fue ese el punto de inflexión.

Como una serpiente en mil pasos

te fuiste acercándote a mí

y ahora que miro despacio

siento que nunca me hiciste feliz.

Después de morir a tu lado.

Después de besarte los pies.

Después de volver derrotado

y decir del pasado

no quiero saber.

Todo lo que hubo

se acabó

y me dan escalofríos:

¿Quién perdía,

quién ganó?

Sin malas señas mi hermano

porque pierdes el año (x 2).

Vi tu calor

y confieso que me calentó.

Sentí tu calor

y confieso que me calentó

¿A quién iba dirigida? ¿A un amante, a un padre que abandonó a sus hijos, a un amigo infiel, a un mal gobernante? Todas estas inquietudes invadieron mi conciencia y esa resignación inicial se fue transformando en ansiedad, una ansiedad que se sumaba a la depresión como un bloque de Jenga que se añade a la parte superior de la torre. Luego llegó “Caminar sin movimiento” para dar la estocada final y terminar mi metamorfosis.

Todo arde y todo es fuego

imposible estar de acuerdo

somos frágiles juguetes

en las manos que nos mueven.

A veces volar

es igual que estar cayendo (x2).

Yo no quiero verte

y reírme si estás mal.

Tu sucio veneno no me

puede alcanzar(x2)

“A veces volar es igual que estar cayendo”. Cayendo en la trampa, cayendo al vacío como un zombi dormido o un escribiente adictivamente depresivo, cuya única fuente de inspiración es su lamentable estado. No sé si realmente pude alcanzar los objetivos propuestos al dejar en evidencia sus letras, no sé si en ellas está realmente la explicación a mi estado; no soy un producto terminado, lejos estoy de serlo, todavía siento que experimento nuevas sensaciones al escuchar su música que probablemente me terminen llevando a una nueva mutación; no sé si en verdad pude inducirlos a escuchar sus canciones, no sé si están dispuestos a alterar su normalidad, vivir una experiencia única y ,tal vez, transformarse en alguna clase de zombi o bicho raro. En todo caso, solamente me resta agradecerle a Sixto Ruiz, Mauricio López, Carlos Saldarriaga, Mauricio Arroyave y Dante, los integrantes y fundadores de Los Insectos por devolverme la inspiración, y a ustedes, apreciados y escasos lectores, por leer estas líneas y establecer conmigo un acuerdo tácito de escucharlas en algún momento (ojalá sea antes de su muerte).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s