La triste “liga”

Pero comer d`eso es como comer cristiano.

Es que una cosa es comer carne de venado, de tatabra, de guagua. Ufff!!!

Llevábamos mucho rato en el monte y se nos acabó “la liga”, salimos con perros a rebuscárnosla. Ellos persiguen, el hambre aviva las ganas.

En una d`esas jornadas salimos y nada, nos metimos tanto adentro que ya ni se veía el cielo descampado. La luz del sol ya ni entraba del todo.  Entre las ramas unas migajitas de luz, como rayitos. ¿Has visto?

Ellos nos miraban desde arriba, mamaos ya de correr detrás de los perros, de buscar con hambre.

Ni modo, apunté pa`rriba. A uno de los muchos que me miraba, atento. Paque!! Cayó de una con el fogonazo.

Me arrimé a cogerlo y jamás se me va olvidar esto Aranzazu, hermano: Se tocó el pecho lleno de sangre, se miró la palma de la mano y me la mostró rojita goteando y me miraba a los ojos como señalándome el daño que le había hecho.

Llegamos entrando la noche. La señora que cocina pa los raspachines los arregló. Mientras todos acompañaban las lentejas con la carne, me conformé llenando el guargüero con el arroz y  las lentejas. No se me quitaba la mirada del mico, de mis ojos mirando a los ojos d`él mientras se iba.

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