Anecdotario: Un Nobel para el Rock

 Imagen por: Juan José Zapata

Una campanilla sonó en el recinto colmado de periodistas, la representante de la Academia Sueca se acercó a los micrófonos y anunció que el Premio Nobel de Literatura había sido adjudicado a Bob Dylan. Todos lanzaron un grito de sorpresa. Minutos después el mundo cultural se había partido en dos bandos: los que estaban de acuerdo con la decisión y los que no. Lo cierto es que por primera vez se entregaba este galardón a una obra musical y el galardonado era precisamente un artista del Rock. Su nombre artístico (el de pila es Robert Allen Zimmerman) había sido creado en honor al poeta Dylan Thomas, y de la lectura rigurosa de la literatura partió su propia creación: en el álbum Highway 61 Revisited (1966), profundamente influyente en la historia del Rock, integró a sus canciones formas poéticas herederas –al mismo tiempo– de la tradición oral norteamericana y de la imaginería surrealista. Al cantar A hard rain’s a-gonna fall en honor a Dylan durante la entrega del premio, Patty Smith fue vencida por sus nervios y tuvo que iniciar nuevamente la canción tras olvidar la letra. Los asistentes la escucharon con lágrimas en los ojos.