Páramo

Hoy las penas se sentaron a llorar por mí.
Qué se resignen ellos.

¿Lo escuchas?
viene de regreso.
Lo supe porque las flores corrían contra la brisa.

Me tiño de rosa,
porque yo,
yo soy el atardecer que nadie aprecia.

Has escuchado,
alguna vez ¡Cómo llora un niño o un muerto!
Un llanto verdadero y atrofiante.

Lo sé, porque yo he llorado.
Lo sé, porque yo estoy muerto.